Publicado el 12 de marzo
Salsa de queso y pimienta negra recién molida
Una salsa cremosa que aguanta el calor sin cortarse
La salsa empieza con un roux rubio que se cocina hasta oler a avellana, no a harina cruda. Se añade leche tibia en tres tandas y se retira del fuego antes de incorporar el queso rallado, para que no se separe. La pimienta se muele justo antes de servir: si se cocina demasiado, pierde el golpe aromático y solo deja amargor. En casa la usamos sobre pasta corta, pero también funciona con verduras asadas o como base de un gratinado rápido.
Leer la receta completa